Durante este mes he tenido los despertares más felices de
los últimos años. Los días se prolongan en rayos imaginables como cetros de
poder. Más allá de toda poesía, la verdad es que estas sesiones de ejercicio en
las que me encuentro de nuevo a mí mismo han sido reveladoras de íntimos
detalles de mi personalidad, casi como una terapia en estos tiempos de crisis.
Debido a un ligero malestar en mi espalda tuve que
reacomodar mi sesión del día de hoy, que se suponía debía ser de carrera, tal
como sigue:
-10 minutos de calentamiento en la bicicleta fija
-5 repeticiones de 3x2: 3 minutos con resistencia máxima x 2
minutos con resistencia mínima
-Estiramiento
Un jugo de naranja, nopal, apio y perejil y algo del
recalentado del relleno del pollo de navidad vinieron a cerrar la sesión
matutina. Después comencé una breve discusión con una amiga acerca de si debía
entrenar con el estómago vacío o no. De acuerdo con su bariatra, lo mejor es
comer antes del ejercicio (al parecer a ella le recomendó una taza y media de
papaya, pero para cada quien sería diferente la indicación); de acuerdo con
algunos blogs y revistas de divulgación científica, lo mejor es hacerlo con el
estómago vacío.
Al parecer recientes investigaciones en universidades del
Reino Unido han llegado a la conclusión de que comer antes de ejercitarse
retrasa los procesos metabólicos de los lípidos; pero por otro lado, algunos
piensan que hacer esto te pone en estado “moriré-de-hambre” y te hace querer
comer muchísimo más, después de la actividad física.
Aunque en lo personal yo todavía no llego a una conclusión
definitiva, seguiré el consejo que me dio mi amiga: “haz lo que dicte tu
corazón”; y mientras encuentro más información sobre el asunto, seguiré
entrenando a primera hora de la mañana, porque eso de correr después de haber
comido algo nunca me ha sentado bien.
Ese consejo que te dio tu amiga, es un chistorete. Antes que el corazón, es ir con un especialista honesto y profesional, a quien le tengas confianza y te dé las indicaciones. Por ejemplo: para mí, ese jugo que te tomaste, es una bomba, es la muerte. O para un diabético. Los jugos están prohibidos para los que desean bajar de peso. La fruta debe comerse o masticarse, no tomarse en jugo. La papaya entre otras opciones para antes del ejercicio han resultado en mi organismo. No solo es bajar de peso, es quemar grasa y bajar en medidas. Pero, repito, cada cuerpo es tan único que requiere atención personalizada y olvidarse de lo que dicen las investigaciones y etc. ¿Acaso esa gente investigadora ya leyó tus análisis clínicos? Recuerda que delgadez no es sinónimo de salud. Lo que me queda claro es que me da mucho gusto que estés haciendo ejercicio, y, sobre todo, el ejercicio de contarlo a través de tus letras. Un placer leerte. Aplausos, querido.
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