Ya que los dos días anteriores fueron muy intensos, mi entrenadora me dijo que hoy descansaríamos. Así que el entrenamiento consistió en
-20 minutos de carrera
-Trabajo de brazos
3 series de 8 con pesas de 3 libras
3 series de 8 con pesas de 3.5 kg
-Estiramiento
El problema es que su noción de 'descanso' es bastante distinta de la mía. Cuando ella lo dijo yo imaginé que iríamos trotando como en el parque, oyendo los pajaritos, viendo las nubes, disfrutando el aire fresco de la mañana en un camino más bien plano, sin pendientes inclinadas. En cambio, después del calentamiento desviamos el curso y nos dirigimos hacia un camino sin pavimentar. Hasta ahí todo iba bien: escucharíamos a las aves matutinas y disfrutaríamos de la tranquilidad del campo, lejos de los ruidos y el stress de la ciudad. El problema fue cuando el camino comenzó a subir. No es una pendiente excesivamente pronunciada, pero tampoco son 10 metros de subida.
Poco después de comenzar el ascenso, dejé de escuchar todo a mi alrededor y solamente percibía el sonido de mi propia respiración y de mis puntas batallando por no quebrar el ritmo. 12 minutos después (que parecieron una eternidad) terminaba la tortura del ascenso con 176 latidos por minuto. Paramos un momento y ya comenzaba yo a bajar caminando cuando me dijo: vamos corriendo. Y ni modo. A bajar corriendo, haciendo el mejor esfuerzo por controlar el paso. Al finalizar los 20 minutos estaba tan sudado como los días anteriores. Lo bueno es que hoy tocaba "descanso".
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