Sábado 11 de enero
Hoy es cumpleaños de mi padre. Y mi entrenadora y yo salimos más o menos tarde a nuestra sesión. Como a las 10:30 porque yo quería pasar a comprar un regalo de regreso. Así que calculamos distancia y tiempos para llegar desde mi casa hasta la plaza comercial más cercana. El entrenamiento marchó así:
-Estiramiento
-4 minutos de caminata para calentar
-4 repeticiones de 5 x 1: 5 minutos corriendo x 1 minuto caminando
-caminata de regreso
-Ejercicios de brazos
3 series de 8 con mancuernas de 3 libras
3 series de 8 con mancuernas de 3.5 kg
3 series de 5 lagartijas
-Estiramiento final
Cuando por fin llegamos al centro comercial, después de caminar unos 300 metros me detuve y experimenté una sensación curiosísima en las piernas: como un calor que bajaba desde mi cintura hasta la punta de los pies. Por un momento pensé que había perdido el control de los esfínteres; pero afortunadamente no había sido así. Mi entrenadora me aconsejó seguir caminando.
Luego que tuvimos el regalo de mi padre comprado y envuelto, comenzamos la caminata de regreso. Pero la sorpresa se arruinó cuando, casi al llegar a mi casa, nos encontramos con que mi padre había salido a entrenar también y venía directo hacia nosotros. En fin, no se puede todo en esta vida, y mucho menos si la planeación de los eventos no depende sólo de una voluntad sino de muchas en conjunto.
Mañana me toca descanso. Así que no habrá día 43, pero el día 44 podría ser mi primer día de entrenamiento solitario pues regreso al DF a cumplir con mis obligaciones doctorales. Por cierto, sigo sin decidir qué tanto tiempo trabajaré a diario en esa tesis que me está sacando canas verdes.
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